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Tigre: el Museo de Arte alberga en su histórico edificio una importante colección de pintura argentina

A orillas del río Luján, en el bello y elegante Paseo Victorica, se erige el fastuoso e histórico edificio del Delta que perteneciera al Tigre Club y donde funciona el esplendoroso Museo de Arte Tigre, que abrió sus puertas en 2006, funciona en el histórico edificio que perteneciera al Tigre Club. Posee una importante colección de pintura argentina de los siglos XIX y XX. La colección se conformó bajo el criterio de privilegiar las obras que mostraran el paisaje y las costumbres del Tigre y su Delta, como el caso de artistas que visitaron la zona y pintaron la particular geografía del Tigre y sus costumbres, como el francés Juan León Palliere, el italiano Carlos Barberis, y artistas que vivieron en la región como Horacio Butler, Jorge Larco y Fermín Eguía. El museo incluye en su acerbo obras pictóricas de maestros de otro río (el Riachuelo), que conformaron la escuela de la Boca como Víctor Cúnsolo, Eugenio Daneri, Fortunato Lacámera, Alfredo Lázzari, Marcos Tiglio, Miguel Diomede, Benito Quinquela Martín y Miguel Carlos Victorica.

La colección también reúne obras del siglo XIX, acuarelas, óleos y litografías que son las primeras imágenes del arte rioplatense, Carlos Enrique Pellegrini, Juan León Palliere, Juan Rugendas, José Aguyari, quienes registraron escenas urbanas y rurales desde la mirada romántica. De la Generación del 80, el museo posee piezas notables de Eduardo Sívori, Angel Della Valle, Antonio Alice y Graciano Mendilaharzu. Del grupo Nexus (1905-1907), obras de Fernando Fader, Bernaldo de Quirós, Carlos Ripamonte, Pío Collivadino, Justo Lynch, quienes pintaron obras en el marco de los festejos del Primer Centenario, "veían en el paisaje la evidencia y el carácter particular de la identidad nacional". Importantes pinturas que integran el período comprendido entre la década del 20 y la actualidad, con pinturas de Norah Borges, Valentín Thibon de Libian, Lino Spilimbergo, Antonio Berni, Raúl Soldi, Juan Carlos Castagnino, Carlos Alonso, Raquel Forner.

El Museo de Arte ocupa el edificio que fue la antigua sede del Tigre Club, inaugurado en 1912, con el objetivo de fomentar la recreación social y deportiva con regatas y prácticas de tenis. Entre los años 1927 y 1933 funcionó en su interior un casino. Es todo un ejemplo de arquitectura neoclásica de finales del siglo XIX, en sus espaciosos y decorados salones luce "la nobleza de los materiales elegidos", el hierro para los portones, el mármol de Carrara para las escaleras, el roble de Eslavonia para los pisos, bronces y dorados a la hoja para los detalles ornamentales. Un noble edificio, diseñado por los arquitectos Pablo Pater y Luis Dubois en el año 1902, que en 1909 los empresarios Ernesto Tornquist, Luis García y Emilio Mitre decidieron asociarse para fundar un club de tenis, golf, regatas y juegos, posteriormente en 1927, se instalaría un casino.

El arquitecto Daniel Fernández, en el sitio oficial de museoescribe sobre la historia del edificio haciendo referencia a las características del estilo ítalo-francés, "la mansión luce a nuestra vista, cargada con innumerables adornos, símbolos y detalles. Las columnas dóricas que la sustentan, la ornamentación a cargo de arcadas y guirnaldas; la doble altura que acentúa su esbeltez y una fachada más angosta al río otorgan una interesante elegancia rematada en la cubierta exterior, por una mansarda de tejas de zinc con dos torres aguja en su frente. Estamos en plena tradición académica, faltarían todavía dos décadas para entrar en la modernidad. Y agrega que "el edificio, más el posterior agregado de la pasarela que llega al río, construida entre 1912 y 1913, conforman una unidad estética. En un sitio privilegiado se implanta de una manera impecable. Los espacios exteriores, liberados durante las obras de restauración, mejoran notablemente estos aspectos otorgando una lectura clara y limpia del vínculo que los une". Los diarios de la época cuentan que el acceso principal terrestre se encontraba abajo, por donde llegaban los autos, carruajes y los visitantes que venían en un tranvía que los acercaba al Club desde la estación de tren de Tigre.

Fue escenario de la actuación de las grandes orquestas y de importantes bailarines, con los salones y la terraza colmados en tiempos de la Bella époque argentinaHacia la década de los años 30, las elegantes salas dejaron de funcionar como casino y su actividad como club social inició una progresiva declinación hasta el cierre definitivo en 1933. Con la decadencia del Tigre Club, el edificio sufrió usos diferentes. Expropiado en 1974, pasó a formar parte del patrimonio municipalFue declarado Monumento Histórico Nacional, según el Decreto 2.187 del 4 de septiembre de 1979. Desde 1983 fue sede del Concejo Deliberante local y también funcionó el Centro Cultural de Tigre hasta 1997. A partir de 1998, bajo la intendencia de Ricardo Ubieto, se inició la labor de restauración integral del edificio, una obra que demandó 8 años de intensos trabajos alcanzándose su puesta a punto en 2006.

Las obras de restauración edilicia estuvieron a cargo de los arquitectos Hugo Maciñeiras y Héctor Rubén Otero, quienes trabajaron en diferentes etapas, desde el relevamiento de detección y análisis de las patologías, el proyecto de intervención -que incluyó la restauración y puesta en valor del edificio- y más tarde, el trabajo en la adecuación al nuevo uso y en la instalación eléctrica, contra incendios, de aire acondicionado y seguridad.

 "La planta del edificio está compuesta por dos grandes salas centrales y otras más pequeñas a cada lado. La sala del primer piso, originariamente salón de baile, tiene su techo oval abovedado y cubierto por una pintura del español Julio Prades, que representa a un grupo de seres mitológicos (ninfas) tocando distintos instrumentos. Una imponente araña de bronce y caireles de cristal corona la bóveda. En el extremo opuesto del salón, una idílica pasarela alumbrada por farolas decorativas proyecta su elegante figura hacia la vera del Río Luján", según se describe en el folleto de la institución que se entrega a los visitantes.

En el mes de febrero de 2015, el museo presenta la muestra "La explosión de la forma", arte abstracto argentino de la década del ´50. El Museo de Arte Tigre abre sus puertas al público de miércoles a viernes de 9 a 19 horas, y los fines de semana y feriados de 12 a 19 horas, con visitas guiadas. Está ubicado en Paseo Victorica 972, a orillas del Río Luján y puede visitarse en su página web

Una recorrida por el museo permite a los visitantes contemplar y observar la característica más importante que hace a la identidad del imponente edificio, su gran pasarela que la acerca al río Luján y que fuera construida después por los mismos arquitectos, entre 1912 y 1914, “con doble columnata y una terraza en la planta alta, con faroles y molduras, desde donde se contemplaba  la cercanía del río y sus múltiples paisajes, los barcos y la llegada al Club en los yates de la época”. El MAT se ubica como punto de encuentro del arte del Delta que convive con los grandes maestros de la pintura de los siglos XIX y XX en un edificio que se relaciona con el río y su entorno.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Museo de Arte de Tigre 

Museo del Mate: una singular muestra de la historia de la costumbre más popular de los argentinos en el Tigre

El Museo del Mate, emplazado en la localidad de Tigre, es un emprendimiento privado cuyo objetivo es ser el difusor de "la historia de la costumbre más popular de los argentinos" como es el mate. Ubicado frente a la Estación Fluvial, sobre el paseo peatonal costero de la calle Lavalle 289, con el Río Tigre como postal ribereña, se presenta este curioso museo, que expone en sus salas "más de 2.000 piezas de mates, bombillas, envases, termos, documentos, libros, yerberas, piezas publicitarias y demás, dispuestas de manera que puedan ser observadas por los visitantes, con su respectiva descripción sintética". 

Para resaltar que, en una de las salas, se expone el primer termo del mundo, como también mates de porcelana de Italia, Checoslovaquia, Inglaterra, Francia, Alemania, como parte de una colección que es única en el mundo.

En el sitio Locos por el Mate.com, se publicó una entrevista al director del museo, Jorge Díaz, en la que hizo referencia a la visita de turistas del país y del extranjero, “para los extranjeros provenientes de países fuera de la región donde se consume mate, la visita al museo es impulsada por la curiosidad que tienen por esta bebida que es tan familiar para nosotros. Preguntas como, ¿Qué tipo de mate es mejor, de calabaza o de vidrio? ¿Qué tipo de yerba es mejor? ¿Sirve ponerle filtro a la bombilla? Son algunas de las que suelen surgir entre los visitantes del museo. Con el paso de los años, se fue notando que a los visitantes también les intriga la cantidad de yerba que se consume en el país, la producción y sobre todo la cultura y las costumbres que rodean al mate”.


"El recorrido se realiza siguiendo una secuencia con la conducción de guías especializados. Para el turismo extranjero se dispone de profesionales en idioma inglés, francés, portugués, italiano y alemán", según reza en su sitio web. Antes de dar inicio a la recorrida, una breve charla introductoria acerca de la historia de la yerba mate, desde sus inicios hasta la actualidad. Para completar el conocimiento de la muestra y su contenido histórico, como asimismo aspectos generales de nuestra cultura y de la yerba mate se exhibe en un pequeño auditorio un video realizado por el Instituto Nacional de la Yerba Mate, cuya duración es de 7 minutos.  


En otro sector separado del núcleo expositivo, con la representación de una matera, el museo brinda al turista degustaciones de mate. El tiempo que insume este sector es de 10 minutos. Una de las atracciones del museo es el Matebar en el que los visitantes reciben un servicio exclusivo con instrucciones acerca de cómo se prepara un mate y degustaciones de panificados criollos. "el Matebar es similar a un tenedor libre, en este caso te damos un paquete de yerba mate e ilimitados termos de agua para que tomes cuantos mates quieras con tu familia y amigos. Contás con todo el equipo para matear: termo, mate, bombilla. Y eso no es todo, el matelibre también incluye  panificados tradicionales", tal la invitación realizada al público desde su sitio en Internet

Finalmente, una tienda de mates ofrece al turista y al público en general una imponente selección de bombillas y  elementos artesanales "que hacen a la costumbre de matear", junto a publicaciones y libros, antiguas láminas criollas y dibujos -impresas hace 30 años sobre papel de alta calidad y gramaje, la colección está compuesta por 15 motivos diferentes-, llamadores, regalos regionales, etc. 

El origen del museo se remonta al año 1978, en la ciudad de Paraná, siendo una idea original del investigador y costumbrista Francisco Scutella, quien a lo largo de los años construyó la impresionante colección de piezas que se exhiben en el museo, desde los mates primitivos empleados por las comunidades de pueblos originarios y los usados en tiempos del Virreinato del Río de la Plata hasta las más modernas piezas fabricadas en la actualidad. Tras unos 30 años de estar al frente del proyecto, le vendió el negocio al actual director, Jorge Díaz, quien en el año 2009 se trasladó a la provincia de Buenos Aires y decidió la instalación del museo en la zona turística de Tigre.

Los visitantes encontrarán que el "museo cuenta con diferentes opciones para grupos, combinables con otros paseos y gastronomía; también, tiene programas para presentaciones en establecimientos educativos, instituciones, congresos, encuentros y un programa dirigido a actividades recreativas y de responsabilidad social para empresas", como se difunde en su espacio web. Está abierto a la comunidad de miércoles a domingos y feriados en el horario de 11 a 18 (en primavera y verano se cierra una hora más tarde). 

Álbum de fotos del paseo disponible en: Museo Del Mate enTigre

Paseo Vidal Molina: es la puerta de entrada al turismo, el arte y la historia del Tigre

Este paseo costero público, el Vidal Molina, ofrece la posibilidad de disfrutar de una caminata junto al río, observar la práctica de deportes como remo y canotaje y tomar un trago o una comida en uno de los tantos restaurantes y confiterías que allí se ubican. Se inicia tras el cruce del Puente Sacriste y bordea el Río Tigre y la transitada calle Lavalle, asiento de varios clubes de remo, importantes restaurantes y el Museo del Mate. 

Posee una amplia senda peatonal, ideal para la caminata y el paseo en bicicleta, amplios espacios de juegos para niños, bellas fuentes de agua y pérgolas con flores que le dan al paseo un color especial ante el paso de las diferentes embarcaciones, en el marco de una frondosa arboleda. Al final de calle Lavalle, en la confluencia de los ríos Tigre y Luján, se halla el Monumento al Remero, que es el inicio del Paseo Victorica. 

Álbum de fotos del paseo disponible en: Paseo Vidal Molina en Tigre

Tigre: el Paseo Victorica es el centro del turismo, el arte y la historia naval


Al final de calle Lavalle, en la confluencia de los ríos Tigre y Luján, encontrará el Monumento al Remero. Allí comienza el Paseo Victorica, zona de restaurantes y clubes de remo, donde también se encuentra el Museo Naval de la Nación, en los antiguos Talleres de la Marina, junto al Centro Naval. 





Enfrente, una plaza que presenta una serie de la colección del museo, el busto del almirante Guillermo Brown, un escudo nacional en bronce que perteneció al crucero acorazado San Martín, una gran campana ceremonial, cañones, anclas históricas y placas conmemorativas. 




El paseo que bordea a la costa presenta juegos para niños, pérgolas, fuentes y caminos zigzagueantes para ideales para las caminatas y el paseo en bicicleta rodeados de una frondosa arboleda. Y, sobre el final del paseo se levanta el moderno edificio del Consejo Deliberante, a un costado la coqueta Plaza General Belgrano, y en el extremo del Paseo Victorica, la imponente construcción del viejo Tigre Club -el actual Museo de Arte Tigre-, una emblemática arquitectura de la Belle Epoque, rodeada de bellos y cuidados jardines simétricos que surcan la costa del río Luján y del Reconquista que desposita sus aguas. 

El paseo ofrece la posibilidad de caminar a orillas del río, observar la práctica de deportes como remo y canotaje y tomar un trago o una comida en uno de los tantos restaurantes y confiterías que allí se ubican.

Álbum de fotos del paseo disponible en:  Paseo Victorica en el Tigre

Tigre: Paseo Puente Avenida 25 de Mayo

En la intersección de las avenidas Liniers y Libertador General San Martín, en la ribera del Río de la Reconquista y con el puente carretera como fondo, se encuentra el paseo abierto al público con un sendero para la caminata y bancos para el descanso de los transeúntes con el marco de una importante arboleda. 

Álbum de fotos del paseo disponible en: Paseo Puente Avenida 25 De Mayo enTigre

Tigre: un renovado paseo público costero a la vera de los ríos Luján y de la Reconquista

Es uno de los nuevos espacios públicos recuperados en la zona norte, frente a la costa del Tigre, con la restauración de la Plaza El Reloj, ubicada entre las calles Tucán y Capoliacán, y la vera del río Luján en Rincón de Milberg. Se logró recobrar la belleza inigualable de uno de los paisajes más pintorescos del partido, que entremezcla la naturaleza salvaje de las arboledas con la arquitectura belle epoque del Museo de Arte Tigre, ubicado en la costa de enfrente. Con un sendero que bordea la ribera, espacio de juegos infantiles y la puesta en valor del histórico reloj de la plaza. Además, se dispuso una zona exclusiva para uso de los pescadores a orillas del río Luján. Sobre la calle Capoliacán hasta metros del histórico puente levadizo, se extiende la Plaza Rosendo que completa un amplio paseo costero para la caminata y el uso de la bicicleta, con una amplia arboleda y juegos para niños.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Paseo Plaza Rosendo y Plaza El Reloj enTigre

Tigre: Paseo Plaza Coronel Vilela, un rincón de historia a orillas del Reconquista

Es uno de los paseos a la vera del Río de la Reconquista, sobre la avenida Liniers y el cruce con la avenida Libertador General San Martín. La plaza Coronel José M. Vilela presenta una serie de caminos para el paseo con una imponente pérgola, importante arbolado y el parquisado de la superficie. Alrededor del monumento, se levantan los tres mástiles para banderas. El basamento y placa de homenaje al Coronel José M. Vilela está construído con placas de mármol Travertino taponado terminación pulido brillante, la placa de inauguración es de granito Sierra Chica con terminación pulido brillante.

Álbum de fotos del paseo disponible en:  Paseo Plaza Coronel Vilela en Tigre

Tigre: un encanto bucólico envuelve al remozado Paseo Plaza Cazón

El Paseo Plaza Cazón se extiende sobre la Avenida Liniers, frente a la casa histórica que hoy ocupa el Museo Histórico de la Reconquista. Es un extenso parque que homenajea aquellos sucesos y que sigue el curso zigzagueante del Río de la Reconquista -el antiguo Río de las Conchas-, que ofrece un lugar de descanso a los vecinos de Tigre. 



El Paseo Plaza Cazón presenta una estupenda arboleda, con senderos trazados para la caminata y el paseo en bicicleta, espacios de juegos para niños. Allí un monolito conmemora el sitio exacto del desembarco de las tropas de Santiago Liniers junto a un monumento de la gesta de la reconquista de Buenos Aires (este río era entonces mucho más ancho y aceptaba navíos de mayor calado). El sitio fue declarado Lugar Histórico Nacional, según Decreto 1.570 del 4 de agosto de 1980.

 
La ribera, con vegetación cerrada y exuberante y sauces que llegan al borde del agua, ofrece una hermosa perspectiva. Sobre la curva del río, desde el pequeño puente peatonal de madera, se pueden obtener impactantes vistas de este encantador rincón público. 




El lugar fue recuperado con glorietas, pérgolas y fuentes que realzan la belleza del lugar, como la construcción de balcones que dan al río que permiten disfrutar de la caminata por la costa del tranquilo río y la observación de las garzas blancas, quienes prefieran la fotografía.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Paseo Plaza Cazón en el Tigre

Paseo Lavalle: espacio verde costero entre los puentes Salas y Sacriste en el Tigre

El paseo costero público ofrece la posibilidad de disfrutar de una caminata junto al Río Tigre para observar la práctica de deportes, remo y canotaje, y para tomar un trago o una comida en uno de los tantos restaurantes y confiterías instaladas sobre la calle Lavalle. Se inicia tras el cruce del Puente Salas y bordea el río y la transitada calle Lavalle, asiento de varios clubes de remo y de numerosos restaurantes. 
Posee una amplia senda peatonal, ideal para la caminata y el paseo en bicicleta, espacios de juegos para niños, en el marco de una frondosa arboleda. El monumento a Lavalle, por un lado, y otro a los caídos en la guerra de Malvinas pueden contemplarse en el paseo costero. El final del paseo está dado por el mítico puente Sacriste. 

Álbum de fotos del paseo disponible en:  Paseo Lavalle en el Tigre

El Paseo de la Avenida Naciones Unidas es la puerta de entrada a la ciudad de Tigre

El paseo Avenida de las Naciones Unidas se extiende desde la estación ferroviaria del Mitre hasta la rotonda de la Avenida Dardo Rocha, con un amplio boulevard y una excelente parquización, en los costados una importante arboleda, y bellos jardines bordeados con una senda peatonal ideal para las caminatas y el paseo en bicicleta, en el marco de una hilera de mástiles con la correspondiente placa indicativa de cada uno de los países que integran la ONU, que circunda la avenida costera con la vista al Río Tigre, siempre presente en el paisaje.

Álbum de fotos del paseo disponible en:  Paseo Avenida De Las Naciones Unidas en el Tigre

Tigre: el Museo Naval es un encuentro con la historia, la cultura y la tradición marítima de la Nación

El Museo Naval de la Nación es una dependencia de la Armada Argentina situado frente al río Luján, en Paseo Victorica 602 de la localidad de Tigre. Es una institución permanente "que efectúa investigaciones sobre los testimonios materiales del hombre y de su medio ambiente en relación a la evolución y desarrollo de la historia, cultura y tradición marítima y naval de la nación, adquiridos, conservados, comunicados y expuestos, para fines de estudio, de educación y de deleite". Su fundación data de 1892, por el Centro Naval y años más tarde a cargo del entonces Ministerio de Marina. En la década del 40 se mudó a Tigre frente al considerable aumento del material a exponer, "fue imperioso buscar un lugar más adecuado para el museo" y por ello, el decreto 14.949 del Poder Ejecutivo Nacional dispuso el traslado por parte del Ministerio de Marina, completándose la mudanza en 1948. Fue declarado Monumento Histórico Nacional por Decreto 2.187 de 4 de septiembre de 1979.

Allí funcionaban depósitos del Arsenal de Artillería de Marina de Zárate y dependencias náuticas del Centro Naval, que originalmente fueron los Talleres Nacionales de Marina, que junto a los de Zárate fueron los primeros arsenales de la Armada Argentina, construidos en 1880 por decisión del entonces presidente Nicolás Avellaneda para servir de base de la llamada “Escuadra de Sarmiento” (primera fuerza naval argentina compuesta por buques de combate construidos como tales), sirvieron luego como escuela técnica, base de torpederas, depósito de artillería y simple depósito.
  

El Museo dispone de una importante colección dispuesta en 6 salas. Según se explica en la publicación oficial del museo, "la colección está ordenada siguiendo una línea argumental de carácter histórico, de la que se desprenden  ramificaciones destinadas a exponer testimonios de las diversas tecnologías aplicadas y de aspectos específicos particulares de la actividad naval y marítima. 

Está compuesta por 4.000 piezas; 220 modelos en escala de naves mercantes, militares, deportivas, de pesca y de servicios de todas las épocas, 130 modelos de aeronaves, 400 cuadros, 50 esculturas y piezas heráldicas, 30 cartas náuticas históricas, 100 cañones, torpedos y armas mayores, 100 armas de mano, 10 embarcaciones, 3 aeronaves, 100 especímenes biológicos marinos, instrumentos náuticos, máquinas navales, cofres y banderas de guerra, uniformes, muebles, enseres y objetos personales, y su principal pieza: los restos de  la fragata 25 de Mayo, que capitaneó el almirante Guillermo Brown". 

Para complementar la colección, el Museo Naval cuenta con una Biblioteca pública con 2.000 volúmenes sobre temas marítimos, navales y afines; la planoteca "Ricardo Vaccari", dedicada a construcción y modelismo naval, sistemas navales y cartas náuticas, y el archivo "Fernando Murillo", con información y documentos clasificados en un millar de rubros. Dispone la sala de lectura "Domingo Faustino Sarmiento". 

Las Salas de Exposiciones
  
La Sala Lebán, dedicada a la historia de la navegación -su nombre rinde homenaje al un ex director del museo entre los años 1948 y 1961, el capitán Hugo Lebán-, "está organizada cronológicamente en torno a sesenta modelos de naves". Se exhiben "desde las primeras soluciones ensayadas por el hombre para la navegación, desde la prehistoria y su evolución alcanzada por los pueblos de Egipto, Fenicia, Grecia, Cartago y Roma, y en la Edad Media, hasta la aparición de las distintas formas de propulsión, la invención del timón y el progreso de las velas poniendo en evidencia la influencia de la evolución  del conocimiento científico en el pasaje de la forma empírica a desarrollos racionales".

"Siguiendo una cronología paralela, una serie de vitrinas representa los hechos y momentos históricos más significativos; una muestra cartográfica exhibe la evolución del conocimiento geográfico a partir del mito hasta el saber científico, y un conjunto de obras de arte y citas literarias de cada tiempo testimonia el sentir social respecto del mar", se afirma en el folleto que se basa en un artículo publicado en el Boletín del Centro Naval 813 de 2006.


Otro de los salones, Independencia, está dedicado a hechos y figuras de especial significación en la historia naval argentina desde las Invasiones inglesas hasta el general San Martín y su relación con el mar. "Está organizada por sectores temáticos dedicados a hechos y figuras de especial significación en la historia naval del argentina". En un sector diferenciado se recuerda al almirante Guillermo Brown: "un modelo de la nave Hércules y un cañón que perteneció a la nave 25 de Mayo, y hay vitrinas con documentos, prendas y efectos personales a otros grandes personajes de la historia naval como Bouchard, Espora y Rosales", tal como se describe en el folleto oficial del museo.  


La Sala González Lonzieme, en honor a otro de los directores del museo entre 1963 y 1984, el capitán Enrique González, reconocido historiador y académico de la Historia, "está dedicada a la historia marítima y naval argentina hasta 1880, y refleja la progresiva consolidación orgánica de la Armada Argentina". Se reseña la época de la guerra contra el imperio brasileño "donde se exponen modelos de naves participantes; una importante exposición pictórica que recuerda los principales combates; esculturas, cartografías, documentos recordatorios, y posee una vitrina con piezas de arqueología marítima pertenecientes al armamento de la fragata Duquesa de Goyaz, hundida durante el frustrado asalto brasileño a Carmen de Patagones". Se presenta una sección dedicada a la Armada en tiempos de Rosas y la Confederación, hasta los tiempos de la guerra de la Triple Alianza. En la sala también se exhibe una colección de fotografías de Buenos Aires en 1880 vista desde el Río de la Plata y que "cierra la etapa histórica de la Nación sin puerto marítimo". 


La Sala Ratto, en homenaje a otro de los destacados directores del museo entre 1937 y 1948, el capitán Héctor Ratto, expone la historia de la Armada Argentina desde la época en que la Argentina alcanzó efectivamente el mar hasta los tiempos presentes. Se organiza en torno a "un recorrido circular cronológico que desemboca en el área de la marina actual, así como rincones temáticos destinados a actividades específicas". El visitante puede observar con admiración "algunos modelos en escala de los buques que prestaron servicios en la Armada, entre los que se destacan el acorazado Almirante Brown y el crucero Patagonia, primeros buques de combate marítimo, que se exponen junto a cuadros, fotografías, uniformes, documentos y efectos personales". Impacta al público la exhibición de un mascarón de proa que perteneció a la fragata Presidente Sarmiento que preside la sala desde lo alto. Como se detalla en la publicación del Museo, "una vitrina exhibe ochenta modelos a escala de aeronaves que prestaron servicios en la Aviación Naval y un modelo del portaaviones Independencia, primera nave de esa clase que prestó servicios en la Armada Argentina".


La Sala Náutica Manuel Belgrano recuerda a uno de los padres fundadores de la Argentina y quien fuera el primero en promover la navegación y las ciencias náuticas de la Nación. Está dedicada a distintos temas, entre ellos se encuentra el Legh II -famoso velero utilizado por Vito Dumas para dar la vuelta al mundo- y los restos de la Fragata 25 de Mayo comandada por el Almirante Brown. Los visitantes pueden contemplar "embarcaciones deportivas a vela y modelos en escala de veleros de distintas épocas y variados aparejos amplían el testimonio de la náutica deportiva, acompañados de otros objetos como obras pictóricas, partes de arboladura y un tablero descriptivo de los nudos marineros". La Escuela Nacional de Náutica tiene reservado un sector al igual que las flotas mercantes argentinas. 

Destaca el folleto del Museo Naval que un área está dedicada "a la navegación fluvial y portuaria, donde modelos muestran naves de carga, pasajeros, hidrográficas, auxiliares de dragado y chatas; contiene una muestra de equipos de balizamiento que comienza con la referencia a técnicas y ciencias de apoyo a la navegación y el estudio del mar, donde se destaca la linterna de un faro giratorio que estuvo instalado en Isla Leones entre 1917 y 1930". Además, varias vitrinas exhiben especímenes de fauna marina y litoral, como instrumentos marinos de uso a bordo y náutico. Un área especial, el "Recinto 25 de Mayo" contiene "los restos de la fragata 25 de Mayo que capitaneó Guillermo Brown en 1826; piezas de maderamen de la nave halladas en 1933 durante un dragado del antepuerto norte de Buenos Aires; un cañón y carronada con su munición, anclas, rezones y ferramenta. También, el timón completo de la goleta Maldonado, hundida supuestamente en el mismo punto que la 25 de Mayo; infografías, estudios y resoluciones del gobierno de aquel momento y su historial museológico se destacan entre otros objetos en exhibición".

Armas y Artillería

La Sala de Armas es, sin lugar a dudas, uno de los espacios del Museo que atrae mayor atención del público, allí se observan armas navales de distintas épocas y está organizada por especies, se muestra la evolución del arma (cañones) desde el siglo XVIII hasta mediados del XX. "Un recorrido orientado expone armas antisubmarinas y submarinas: desde una colección de torpedos, con especímenes de 1880, minas, morteros lanzabombas, un erizo, un cohete antisubmarino y un torpedo buscador",  tal como se afirma en la publicación del museo. 

La muestra se divide en tres períodos, las armas empleadas en la guerra de la Independencia, el período de organización de la marina moderna entre 1880 y 1910, y montajes de épocas recientes. En dicha sala se encuentra un sector dedicado al conflicto bélico de Malvinas que "reúne testimonios, obras, documentos e infografías que recuerdan la afirmación del pabellón por la fragata Heroína en 1820 y en la gesta de 1982".


El Parque de Artillería y Aviación es una de las áreas favoritas para los miles de visitantes. Se trata de un sector abierto de cuatro mil cuadrados que muestra entre otros objetos el puente del aviso Alférez Sobral alcanzado por misiles británicos en la guerra; tres aviones de la Aviación Naval de destacada actuación en el conflicto bélico (Skyhawk, Panther y Texan). Además de 14 cañones, una pieza Armstrong de las baterías que Sarmiento dispuso en la isla de Martín García y una campana de salvamento de submarinos del buque Guardiamarina Zicari.


Fuera del viejo edificio del Arsenal de la Marina donde hoy se asienta el Museo Naval de la Nación, sobre el Paseo Victorica se puede recorrer la Plaza Histórica del Museo a orillas del río Luján. Se presentan diversos elementos históricos de la Marina: un busto del almirante Brown proveniente del Hospital Naval Río Santiago; un escudo nacional de bronce que perteneció al crucero acorazado San Martín; una gran campana ceremonial, cañones, anclas históricas y placas recordatorias. El museo está abierto al público todo el año, de martes a viernes en el horario de 8:30 a 17:30  y los sábados, domingos y feriados de 10:30  a 18:30 horas (en enero y febrero, el museo también abre todos los días lunes). 



El Museo Naval puede visitarse en su página web, pero sin lugar a dudas una recorrida por los amplios salones de los viejos Talleres Nacionales de la Marina, que en 1880 mandara a construir el entonces presidente Nicolás Avellaneda para servir de base para la primera escuadra naval del país, se constituirá en una auténtica aventura y en un instructivo viaje por la historia de la navegación desde los tiempos más remotos hasta la actualidad. Los visitantes quedarán impresionados con el recorrido por la historia, la cultura y la tradición marítima y naval de la Argentina.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Museo Naval de la Nación en Tigre

Victoria: un pequeño parque costero ideal para las caminatas y el descanso frente al río

Es un nuevo espacio recreativo y de descanso a la vera del Río Luján, ubicada en la localidad de Victoria. Se trata de 100 metros de ribera, recuperados por el Municipio. Esta Costanera está abierta al público y cuenta con bancos, cestos e iluminación, en el marco de una importante vegetación. Se accede por calle Comandante Piedrabuena.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Costanera de Punta Chica en Victoria

San Fernando: un Paseo Vial que se extiende entre las dos costaneras públicas

Del Arca y Escalada, frente a las vías del Tren de la Costa, desde allí se extiende un importante paseo de bisisenda para el paseo en bicicleta y la caminata de los transeúntes, entre frondosas arboledas y juegos para niños, para quienes eligen circular en paralelo al tren y en dirección a las dos costaneras, la Norte por medio de la calle Del Arca. En unas diez cuadras por calle Escalada, en paralelo a la vía del tren, se atraviesa la estación Marina Nueva, hasta alcanzar la calle Almirante Marín, donde la senda se dirige en dirección de la Costanera Sur.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Paseo Vial Costero de San Fernando

San Fernando: una extensa costanera pública al sur del Centro de Exposiciones Parque Náutico

En calle Almirante Martín y el Río Luján, el municipio presenta 400 metros de ribera pública que van hacia el Sur del Centro de Exposiciones Parque Náutico San Fernando, con acceso al río y un gran espacio para la caminata y la práctica de la bicicleta, con juegos infantiles y una imponente arboleda que le da un marco bucólico.

Álbum de fotos del paseo disponible en:  Costanera Sur de San Fernando

San Fernando: costanera y parque público a orillas del río Luján

La Costanera Norte Alfredo Viviant se encuentra en calle Del Arca y Río Luján, es uno de los pocos espacios públicos del partido de San Fernando. Sitio parquizado de 800 metros, ideal para la recreación, el paseo en bicicleta, las caminatas y la jornada al aire libre, con una costanera apta para la pesca. Sectores de juegos para niños, el paseo cuenta con una frondosa arboleda, entre ellos, árboles autóctonos implantados por el Municipio. Es el lugar elegido para el paseo de automovilistas, caminantes y ciclistas, una bicisenda comunica al paseo costero con la estación Marina Nueva del Tren de la Costa, a una distancia de 1.000 metros. A su vez, conecta con la Costanera Sur y el Centro de Exposiciones.

Álbum de fotos del paseo disponible en: Costanera Norte de San Fernando

Bosque Alegre: el parque costero público de San Isidro que los vecinos protegen de los intereses privados

El Paisaje Protegido Bosque Alegre es uno de los pocos espacios públicos de la costa del Río de la Plata en San Isidro, de 10 hectáreas de extensión, creado por ordenanza 8651 de 2012 por el municipio de San Isidro, por la acción de asambleas vecinales y de ONGs ambientalistas para proteger la costa en estado natural, con bosques de sauces, arroyos internos, juncales y especialmente un monte de Equisetum, una de las plantas nativas más primitivas. 

Cuenta con juegos en un sector parquizado con el río como fondo, y una amplia red de senderos que se internan en el bosque de alisos y de sauces criollos. Es un espacio en conflicto permanente por intereses del sector privado (el club CASI) en connivencia con el municipio que dirige Gustavo Posse frente a la defensa del espacio público costero, como la Asociación de la Ribera Norte, "la costa en su estado natural presta servicios ambientales que una vez modificada ya no podrá cumplir, como retener agua de lluvia que alimenta a las napas, depurar aguas contaminadas gracias a las macrofitas asociadas a la costa (juncos, totoras, etc.), retención de suelos en zona de crecidas, poblaciones de animales controladoras de fauna nociva y son sitios de reproducción para aves, peces y anfibios, entre otros muchos roles".

Álbum de fotos del paseo disponible en: Parque Bosque Alegre en San Isidro

San Isidro: el Parque Natural Municipal Ribera Norte es un viaje al pasado de la costa rioplatense

Ubicado en Camino de la Ribera entre López y Planes y Almafuerte, a metros de la estación Las Barrancas del Tren de la Costa, en Acassuso. Este extenso parque natural fue creado en el año 1982 como refugio natural en un convenio suscripto por el municipio y la Fundación Vida Silvestre, abierto a la comunidad en 1987; en 1988, la Municipalidad de San Isidro mediante la ordenanza 6.541 sancionó la creación de la reserva natural municipal, la primera reserva natural municipal de la Argentina, con una superficie de 14 hectáreas. En 2009, fue recategorizada como Parque Natural Municipal Ribera Norte y ampliados sus límites hasta alcanzar las 50 hectáreas de superficie, incluyendo parte del río hasta el Canal Costanero. El manejo técnico y administrativo de Ribera Norte está a cargo de la Dirección de Ecología y Conservación de la Biodiversidad. Este parque cuenta con un Vivero Municipal de plantas nativas. La Reserva, que está abierta todos los días del año (excepto días de lluvia y de sudestadas), puede ser recorrida de lunes a viernes de 9 a 18 horas y  los sábados, domingos y feriados de 9 a 16 horas (en el verano se extiende una hora las visitas), y cuenta con guías especializados que atienden todas las consultas del público. Además, posee con una página oficial en Facebook con la que le permite desarrollar una vasta labor de difusión de sus actividades y de divulgación con fines educativos.

El objetivo principal de la Reserva es conservar un relicto de selva en galería o bosque ribereño, donde se pueden encontrar 320 especies vegetales y 220 especies de aves, además de gran variedad de peces (40), 12 de anfibios, 14 de reptiles y 13 de mamíferos. Posee un sendero de 1.200 metros que recorre 6 ambientes naturales: el Juncal, el Matorral Ribereño, el Sauzal, el Ceibal, el Pajonal y Vegetación Flotante. Constituye una de las pocas posibilidades de conocer cómo era la costa rioplatense en sus comienzos. Para el sitio especializado PatrimonioNatural.com, "el Refugio Natural Ribera Norte es un auténtico relicto que milagrosamente supervivió a la gran transformación realizada en la región en nombre del progreso. Es un “puntito” verde en medio de muchos kilómetros cuadrados de cemento, que a tiempo fue puesto bajo protección, primero por la Fundación Vida Silvestre Argentina y luego continuando la obra la Municipalidad de San Isidro con la Asociación Ribera Norte. Claro está, que no se encuentra totalmente exenta de modificaciones, las hay y entre ellas la más importante es la de haber prosperado en su superficie especies de flora exótica; la fauna en mucho menor medida dado que sólo hay unas tres especies introducidas –aves- que frecuentan el lugar". 

La Reserva Ribera Norte desde el punto de vista geomorfológico tiene cierta similitud con la superficie que conforman las islas del Bajo Delta o Delta Inferior del Paraná. Es decir, el origen del área es debido a la acumulación de sedimentos aluvionales, provistos principalmente de limo, arcilla y arena. Los agentes transportadores de estos sedimentos son los grandes cauces que conforman el gran Estuario del Plata: los ríos Paraná y Uruguay. 

Este proceso tiene como consecuencia la formación de un área elevada en su contorno y levemente deprimida en la parte central. Su origen es natural, he aquí la diferencia de las otras reservas urbanas de la ciudad de Buenos Aires y del Conurbano bonaerense, las cuales se formaron por el rellenado con escombros volcados sobre las aguas del río. Sólo un pequeño sector que bordea el límite frontal de la reserva con la ciudad posee rellenado de escombros. La totalidad de la reserva es inundada en las sudestadas. El agua permanece sobre los albardones de la superficie protegida sólo algunas horas, actuando como aportes extras a la precipitación y manteniendo el subsuelo con agua dulce siempre disponible para las raíces de las leñosas.

En relación a la flora del refugio natural, el sitio PatrimonioNatural.com cita el trabajo titulado “Relevamiento Florístico del Refugio Natural Educativo de la Ribera Norte, de María Paula Bertolini y Norma Deginani, publicado en 1994 por el municipio sanisidrense. En el estudio se señalan seis comunidades vegetales. En primer término  está el juncal, formado casi exclusivamente por el junco y se trata de una comunidad muy frecuente en orillas de distintos tipos de cursos de agua aunque en la ribera rioplatense corre riesgo de perderse ante el descontrolado manejo de emprendimientos privados. 

Los matorrales ribereños, constituidos por arbustos o pequeños árboles con predominio la rama negra, acacia mansa, el sarandí y en menor proporción se observan ejemplares de sarandí colorado, el culandrillo, algún ejemplar de pindó, entre otras. El sauzal, cuyas especies dominantes son los sauces criollos, el exótico sauce llorón y la presencia del aliso de río, también característico de estos ambientes y suele formar bosquecillos exclusivos debido a su sistema de enraizamiento. Al respecto señalan los autores mencionados, "estas especies conforman una comunidad que está evolucionando hacia la selva marginal, con anacahuitas, lecherones o curupíes, higuerones o agarrapalos, ceibos, arbustos, lianas y epífitas". El sotobosque está invadido por ligustrinas, arbusto originario de China que se cultiva en los jardines. 

Otra comunidad es el ceibal, con el predominio del ceibo, que suele formar montes puros como especie dominante, acompañado, en este sitio, por lecherones y pajonales de distintas especies. Otro de los ecosistemas es el pajonal de espadaña, paja brava o cortadera y totora, especies que están acompañas por gran cantidad del exótica lirio amarillo y ciperáceas. En último lugar, la numerosa comunidad de vegetación flotante, entre las que se puede mencionar a los helechitos de agua, los camalotes, amapola de agua y varias especies más. En el estudio se hace mención a un ambiente en formación, "que se encuentra en la porción más elevada y modificada del área, y está compuesto por cortaderas, chilcas, espinillos, carquejas y gramíneas, entre otras especies, que forman un pequeño pastizal y matorral xerófilo".  


Además de los ambientes más característicos, en la Reserva hay gran variedad de otras plantas que no se ajustan a esta clasificación y que representan a 81 familias, entre las que hay plantas epifitas, lianas, enredaderas, una cactácea y otras más. El parque natural presenta una pequeña laguna de unos 1000 metros cuadrados, que alberga una variada gama de plantas palustres. En el aludido trabajo referido por PatrimonioNatural.com, "se censaron 225 especies de plantas vasculares de las cuales el 85,5% resultaron ser autóctonas y un 13, 5%  exóticas, guarismos que son favorables para el valor de la reserva, no sólo por la gran diversidad en tan pequeña superficie, sino por el predominio de especies nativas en una zona muy antropizada y rodeada de viviendas con jardines con abundantes especies foráneas que podrían dispersarse fácilmente hacia la reserva".


En lo relativo a la fauna de la reserva natural, el lugar relevante lo ocupan las aves con más de 200 especies observadas. El sitio web PatrimonioNatural.com define que "este número se refiere a la suma de distintos avistajes realizados durante mucho tiempo, en los que hay citas accidentales o al menos muy ocasionales, además incluye muchas especies que son estacionales y, por ende, no se las ve siempre sino sólo en la época del año que, según sea su tipo de migración, lleguen a estas latitudes en verano o invierno". 

Muchas aves están relacionadas con el medio acuático como el chiflón, el caracolero, diversas especies de patos como el conspicuo pato picazo alimentándose en los espesos juncales, el pato barcino, el pato gargantilla, la polla de agua o polla negra, el gallito de agua o jacana, el chiricote y la gallareta chica. También, es común la garza mora, el biguá, la garza bruja, el mirasol grande, las dos garzas blancas, chica y grande, la gaviota cocinera, del grupo de los llamados vulgarmente burritos cabe mencionar al burrito negruzco, burrito colorado y el amarillo.


Entre las rapaces y lechuzas se observa al caburé chico, la lechuza vizcachera, el gavilán común, chimango, gavilán de campo, el halcón plomizo, el halconcito colorado y el taguató común. En el sitio web se hace mención del picaflor bronceado, el picaflor común, el picaflor de barbijo, el picaflor garganta blanca, el carpintero real y el campestre, el cuclillo pico negro, crespín, el tinazú, el pirincho y varias especies de palomas como la yerutí, entre otras. De la familia de los loros, el calacante común, la cotorra, el ñanday y otras especies más. Son numerosas las especies de pájaros, como la remolinera común, el hornero, el canastero coludo, al sobrepuesto, al piojito gris, la viudita blanca, el picabuey, benteveo común, el suirirí real, el churrinche, el fío fío pico corto, la mosqueta común y varias especies más. También, se observan al chinchero chico, la golondrina doméstica y la golondrina patagónica, la ratona común, la calandria común, el zorzal colorado y el zorzal blanco o chalchalero, la tacuarita azul, la reinamora grande y la chica, el cardenal común, el pepitero gris, cobatita común, el pepitero de collar, el chingolo, el tordo amarillo, el varillero negro, el matico, el federal, el pecho amarillo, el boyerito y otras especies más. 


En el caso de los anfibios, los más comunes son la ranita de zarzal, la rana criolla, la ranita trepadora y el sapo común. Entre los reptiles está presente el lagarto overo, la tortuga pintada, la tortuga cuello de serpiente, la culebra de agua, la culebra verde, la culebra ratonera y la yarará. Los mamíferos tienen una pobre presencia en cantidad de especies por razones del tamaño del área y por estar la zona muy antropizada, es decir, por la presencia humana. Se ve el coipo, el cuis y algunos micromamíferos como muciélagos. La ictiofauna del Río de la Plata es muy numerosa. En PatrimonioNatural.com se indica la presencia de "alguna especies comunes en las aguas interiores, sea la lagunita, charcos semipermanentes y canales. Se registró la presencia de la mojarra, la chanchita, el dientudo, bagarito, el limpiavidrios, el torito, el bagre sapo y la anguila, entre otras".

A diferencia del desborde de visitantes que se observa en la Reserva de la Costanera Sur, que por momentos se parece más a un parque pensado para la práctica aeróbica y de ciclismo, en la Reserva de la Ribera Norte de San Isidro los visitantes caminan con el cuidado y el respeto por la naturaleza a lo largo de sus senderos, y se permiten el avistaje de la fauna y contemplación de la flora en miradores y espacios pensados para el disfrute del paisaje agreste, en un auténtico viaje al pasado de la costa norte del Río de la Plata.


Álbum de fotos del paseo disponible en: Reserva Natural Ribera Norte de San Isidro